Han pasado ya 9 meses desde que se decretó el inicio de la pandemia en México. Todo comenzó como una película de terror: el mundo entero cambió radicalmente su conducta y comenzó a aislarse en sus casas. Los cubrebocas y el gel antibacterial comenzaron a escasear, mientras las personas peleaban en el supermercado por conseguir papel higiénico. La población perdía sus empleos sin poder hacer más que cuidarse. En aquel lejano marzo de 2020 el miedo dominaba y el futuro parecía incierto. Hoy en día, ya podemos nuevamente salir de nuestras casas, ir al trabajo y salir a pasear en espacios abiertos, siempre cuidándonos adecuadamente. La diferencia viene dada por el conocimiento adquirido. Hoy los expertos recomiendan el uso del cubrebocas y la higiene en espacios públicos. Sin embargo, conforme hemos aprendido más, también hemos ignorado más. Las medidas precautorias se han relajado, haciendo que los números de contagios, así como de muertes, vuelvan a subir.
Y entonces, en estos momentos tan difíciles, llegó el mes de la familia y las fiestas. Un mes donde la costumbre siempre es reunirse en casa, todos juntos a festejar y abrazarnos. Sin embargo, este año será distinto, porque precisamente este año las reuniones pueden tener un resultado indeseable. Las recomendaciones de las autoridades sanitarias son las mismas: evitar reuniones y usar cubrebocas. ¿Cómo evitar ver a toda nuestra familia en estas fechas? ¿Cómo evitar abrazarnos? Bueno, hay que recordar algo: hay esperanza. El año ha sido duro, pero falta poco. Las vacunas están ya a la vuelta de la esquina y nuestras abuelitas y abuelitos podrán vacunarse pronto, según el plan de vacunación. Es un último estirón, para que comience la vuelta a la vieja normalidad. Quizá nos tome unos meses, pero sabemos que estamos más cerca.
No ignoremos en estas fechas todo lo que sucede a nuestro alrededor. Nuestras familias, amigos y vecinos están en riesgo y es nuestra responsabilidad cuidarnos entre nosotros. Podemos ver esto como un tiempo de distanciamiento o como una manera de unir lazos con nuestros más cercanos. Quizá reunirnos sin nuestros primos o tíos no sea lo mismo, pero sí que es muy valioso reunirnos con nuestros hijos, hermanos y padres, nuestros seres más cercanos. Estas circunstancias, antes que separarnos, pueden unirnos con aquellos que ni siquiera sabemos que estamos distantes.
Disfrutemos de estas fiestas, pero más importante aún, cuidémonos, para poder disfrutar de más festividades juntos.
El Grillito Haciendo ruido en todos lados