
La violencia volvió a sacudir a Culiacán, Sinaloa. Durante la madrugada del lunes 7 de abril, un grupo armado irrumpió en el centro de rehabilitación contra adicciones “Shaddai”, dejando un saldo de nueve personas asesinadas y al menos cinco más heridas. La agresión fue confirmada por el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, quien señaló que el ataque fue perpetrado por una célula del grupo criminal conocido como “Los Chapitos”.
Según el funcionario, el objetivo era un grupo rival vinculado a “Los Mayos”, con quienes mantienen una disputa por el control del territorio. El ataque, calificado como directo y planeado, forma parte de una serie de hechos violentos registrados ese mismo día en al menos cinco centros de rehabilitación más.
Aunque en estos otros casos no se reportaron disparos, se denunció que hombres armados ingresaron, sometieron al personal y se llevaron por la fuerza a los internos. Hasta el momento, se estima que alrededor de 260 personas han sido sacadas de estos espacios, en lo que parece ser una ofensiva coordinada contra este tipo de instalaciones.
Además, se suma la denuncia por el presunto secuestro de Guillermo Rodríguez, presidente de la Unión de Redes de Centros de Rehabilitación de Sinaloa, quien habría sido privado de la libertad también durante la madrugada del lunes.
Aunque las autoridades continúan con las investigaciones, lo ocurrido ha encendido las alertas sobre una preocupante escalada de violencia dirigida específicamente contra centros de rehabilitación, muchos de ellos sin protección oficial y operando en condiciones precarias.
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